Del lago La Marmora a la Sala de las Ruinas
Estación 1
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Ya estamos dentro de la Cueva. Es aquí donde la naturaleza ha erigido, o mejor dicho excavado, su noble templo. La sensación que se experimenta es la de encontrarse dentro de un espacio inviolable, que exige y merece el respeto que se debe a los lugares sagrados de cualquier tipo. Como visitantes, entramos con cautela, dejándonos llevar por el asombro: podemos tomar algunas fotografías, pero prestando la máxima atención a no tocar aquello que la naturaleza ha creado pacientemente a lo largo de los milenios.
El fenómeno que se encuentra en el origen de su formación es el karst, es decir, la erosión provocada por el agua dulce de la lluvia, que ha desgastado lenta e inexorablemente las rocas calcáreas del promontorio de Capo Caccia. Como si quisiera consagrar definitivamente la sacralidad de este lugar, el tiempo ha levantado, precisamente en la plataforma de entrada, una columna estalagmítica de unos dos metros de altura, en cuya cima cóncava se acumula, gota a gota, agua dulce. La llamamos la Pila de Agua Bendita y, además de ser una especie de monumento sagrado, representa también una valiosa fuente de agua para las aves que habitan el Área Marina Protegida. Desgraciadamente, con el paso del tiempo, la Cueva no siempre ha recibido del ser humano el respeto que merecía.
Al levantar la vista y mirar a tu alrededor, notarás algunas de las marcas y daños infligidos en el pasado a muchas estalactitas y estalagmitas: por eso la zona que estamos atravesando recibe el nombre de Sala de las Ruinas. No es fácil saber quiénes fueron los responsables, pero numerosas fuentes históricas documentan actos similares ya desde el siglo XIX. Hay quienes hablan incluso de cañonazos disparados por un capitán inglés; otros mencionan la codicia de un comandante de las fragatas reales sardas; otros recuerdan a un vicecónsul francés que, en un intento de ganarse el favor de la reina María Antonieta, le regaló algunos fragmentos de estos tesoros.
Sean cuales sean las razones y los responsables, la Sala de las Ruinas sigue siendo un testimonio de la estupidez y la avaricia humanas que no puede dejar de hacernos reflexionar: una cicatriz infligida a este mundo que jamás volverá a cerrarse.
¿Tienes idea de cuánto tiempo tardan en formarse las estalactitas y estalagmitas que estás admirando? Hablaremos de ello en la próxima etapa de nuestro recorrido: la Sala del Órgano.
El fenómeno que se encuentra en el origen de su formación es el karst, es decir, la erosión provocada por el agua dulce de la lluvia, que ha desgastado lenta e inexorablemente las rocas calcáreas del promontorio de Capo Caccia. Como si quisiera consagrar definitivamente la sacralidad de este lugar, el tiempo ha levantado, precisamente en la plataforma de entrada, una columna estalagmítica de unos dos metros de altura, en cuya cima cóncava se acumula, gota a gota, agua dulce. La llamamos la Pila de Agua Bendita y, además de ser una especie de monumento sagrado, representa también una valiosa fuente de agua para las aves que habitan el Área Marina Protegida. Desgraciadamente, con el paso del tiempo, la Cueva no siempre ha recibido del ser humano el respeto que merecía.
Al levantar la vista y mirar a tu alrededor, notarás algunas de las marcas y daños infligidos en el pasado a muchas estalactitas y estalagmitas: por eso la zona que estamos atravesando recibe el nombre de Sala de las Ruinas. No es fácil saber quiénes fueron los responsables, pero numerosas fuentes históricas documentan actos similares ya desde el siglo XIX. Hay quienes hablan incluso de cañonazos disparados por un capitán inglés; otros mencionan la codicia de un comandante de las fragatas reales sardas; otros recuerdan a un vicecónsul francés que, en un intento de ganarse el favor de la reina María Antonieta, le regaló algunos fragmentos de estos tesoros.
Sean cuales sean las razones y los responsables, la Sala de las Ruinas sigue siendo un testimonio de la estupidez y la avaricia humanas que no puede dejar de hacernos reflexionar: una cicatriz infligida a este mundo que jamás volverá a cerrarse.
¿Tienes idea de cuánto tiempo tardan en formarse las estalactitas y estalagmitas que estás admirando? Hablaremos de ello en la próxima etapa de nuestro recorrido: la Sala del Órgano.