Gran Cúpula

Estación 3
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Nos encontramos ahora en la Sala de la Cúpula: lo primero que llama nuestra atención es una estalagmita de forma circular y paredes lisas que, al unirse con el techo, recuerda claramente la forma de una cúpula. Después de la Pila de Agua Bendita y del Órgano, la Cueva sigue estimulando nuestra imaginación, como si quisiera reafirmar una vez más el carácter sagrado de este lugar.
Pero para pasar de lo sagrado a lo profano basta con levantar la vista: suspendida del techo, justo a la derecha de la cúpula, puede verse una estalactita muy particular que, además de ser hueca en su interior, parece enrollarse sobre sí misma. Es la llamada Hoja de Tabaco. Quién sabe si el capitán inglés William Henry Smyth, geógrafo y cartógrafo que visitó la cueva a comienzos del siglo XIX y dibujó uno de sus mapas, también llegó a apreciar esta semejanza. Durante algún tiempo, esta sala llevó incluso su nombre. Hoy, sin embargo, su memoria sigue viva en el Mare Smythii, que no se encuentra bajo tierra ni siquiera en la Tierra, sino cerca del ecuador de la Luna. Tendrá que conformarse con ello.
Si diriges la mirada hacia la derecha, cerca de unos escalones, encontrarás la entrada al recorrido espeleológico de la cueva, cerrado al público por razones de seguridad. El desarrollo interno de la Cueva de Neptuno, sumando todas sus ramificaciones, alcanza aproximadamente tres kilómetros: una densa y compleja red subterránea formada por galerías y pasadizos distribuidos en distintos niveles, un mundo mágico repleto de maravillas, profundos lagos y delicadísimos filamentos calcáreos. Un tesoro que todavía hoy los espeleólogos continúan explorando con valentía y habilidad y que, por desgracia o por fortuna, permanece inaccesible para los visitantes comunes. No queda más remedio que conformarse con las fotografías o, para los más románticos, dejarse llevar por la imaginación.